Nadie está libre del peligro de verse en el desempleo, aunque lleves décadas en el mismo trabajo o creas que estás en un sector o una empresa al que no afecta las crisis. Así ha sido también para nosotros. Cómo íbamos a imaginar cuando pusimos en marcha la plataforma aTraParo que nosotros, dedicándonos el sector de la enseñanza y después de tanto tiempo trabajando para la misma organización, nos veríamos finalmente en el Paro. Pero así ha sido.
Dejando a un lado el tema de la decadencia moral de gran parte de las empresas españolas, que hablan de valores y misión social para después dar la espalda a todas las personas, clientes y trabajadores, la realidad es que nadie puede dar por sentado que seguirá permanentemente en su puesto de trabajo.
Este verano, a la vuelta de nuestras vacaciones nos encontramos con un nada acogedor comité de bienvenida, que nos esperaba con la frialdad formal de una carta de despido. Resultaba irónico que quien estaba preocupándose de alentar en su tiempo libre a los desempleados para encontrar su identidad laboral y su camino, se viesen en la misma situación. Es, por supuesto, un mal trago que nadie desea. Todos los que habéis pasado por ello sabéis cómo afecta a la autoestima y la autoimagen.
Por eso, después de un periodo de reflexión y de reencuentro, en que os hemos tenido algo abandonados (perdonad nuestro duelo), nos hemos decidido a compartir con vosotros esta experiencia y el camino que ahora hemos emprendido.
En abril de 2011, viendo la situación penosa de amigos y familiares sin trabajo, creamos aTraParo convencidos de que había otra forma menos negativa de enfrentarse a una situación de desempleo, así que nos pusimos en marcha con la intención de colaborar en la difusión de herramientas y recursos de utilidad para recuperar el futuro laboral. Y en agosto de ese mismo año, tan sólo cuatro meses después, nos vemos despedidos por una falsa reestructuración de plantilla que terminó reconociéndose finalmente como despido improcedente. Es la misma historia vergonzosa de cada día.
En ese momento, por bien que sepas que el despido es injusto e injustificado, no puedes evitar un sentimiento de fracaso y de inutilidad. Acabas de ser despreciado y desechado. En estos momentos, y aunque no resulte fácil o requiera de tiempo, hay que ser conciente de que no ser querido no significa no ser digno de otro entorno o de otra circunstancia. El lugar que te desprecia no es el lugar que te mereces.
Así que en aquel momento decidimos releer aTraParo como uno más de entre vosotros, repasar cada una de sus secciones. Nos paramos a meditar. Nos detuvimos a rebuscar en nuestra propia identidad, a recomponer las partes de nosotros mismos que las distintas circunstancias de la vida nos habían obligado a abandonar. Estábamos dispuestos a volver a empezar, a reciclar nuestra mente y nuestro futuro laboral. Decidimos seguir creciendo y tomar todo lo bueno que pudiese dar esta situación. Decidimos seguir nuestro propio consejo.
¿Qué teníamos por delante? Cada caso es diferente. En el nuestro podíamos recurrir a los dos años de Paro, y subsistir un tiempo en busca de una nueva oportunidad. Israel Bloesch, filólogo dedicado a la dirección y gestión administrativa. Alberto Santos, graduado en Comercio, dedicado a la dirección y gestión administrativa. Si das una patada salen miles con nuestro mismo perfil, y eso a pesar de que no haya dos personas iguales. Ya sabéis lo dificil que resulta diferenciarse sobre un papel, o en un saludo y un cuestionario.
Después de repasar todas las posibilidades de formación y de búsqueda de empleo, finalmente nos decantamos por el emprendimiento, solicitando la capitalización del desempleo y aportando nuestros ahorros. En estos momentos de crisis, de falta de contratación, de currículos amontonados, decidimos que lo nuestro no era tanto encontrar un nuevo empleo como generarlo nosotros mismos y con suerte generar nuevos empleos también para otras personas. Así, en tan sólo un mes, se gestó DocQpers, con el lema Cuestión de Personas (en breve harémos pública la web)
Los ingredientes: nuestra experiencia laboral, las ganas y motivación por trabajar, y lo mejor de todo, una perfecta sintonía personal, unos valores, principios y sentido del servicio comunes.
La receta: con esos ingredientes decidimos crear una empresa que promoviese en el mundo laboral una auténtica orientación a las personas. Para poner en marcha la empresa optamos por un sistema mixto de franquicia + diseño de servicios propios + alianzas con empresas. Así nos unimos a Grupo Corpodat para comenzar a desarrollar un área de formación y otra de consultoría en protección de datos de carácter personal, dos áreas de por sí orientadas a las personas. Para completar el menú de nuestra oferta hemos elegido servicios que fomenten esa orientación al servicio y a las personas, empleados o clientes: auditoría de calidad de servicios, prevención de riesgos laborales, responsabilidad social corporativa, y coaching y comunicación para un liderazgo basado en la sinceridad y el compromiso ético.
Y por su puesto no podía faltar…
aTraParo. Hemos decidido hacer de este espacio un lugar a través del cual podamos ayudar e impulsar de una forma más activa a todos aquellos que estáis en situación de desempleo o en condiciones de trabajo nada gratas.
Ahora, aparte de información, podemos ofreceros otras ventajas. Así que haremos lo que esté en nuestra mano para que el número de parados disminuya, y para que las condiciones de trabajo del mercado español estén a la altura del valor de sus ciudadanos.
Porque sabemos qué es mirar adelante sin un futuro definido, buscar alrededor sin un lugar al que aferrarse, tener que reinventarse para encontrar nuestro camino, por eso seguiremos tendiendo a través de aTraParo una mano hacia el empleo, una mano a las personas.
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